lunes, 14 de marzo de 2011

Cibergnosis

(Yvonne Rojas Cáceres)


Toda ontología, por rico y sólidamente articulado que sea el sistema de categorías de que dispone, es en el fondo ciega y contraria a su finalidad más propia si no ha aclarado suficientemente el sentido del ser y no ha comprendido esta aclaración como su tarea fundamental.

(Heidegger, 1927)


CG 9500 SPCIES

L NH-G09E8-N7-E6N60-SI6S

CONFIG.SYS

AUTOSAVE.BAT

MADE X: /EDITTEXT/TEXT’HÛMANÛS-AUM’.START

PROTOCOLODE INICIO: AÑO-3013 P.D.N (Post Desastre Nuclear) JUEVES 491519; HORA LOCAL/5 MIN; 2345 SEG; 345 NANOSEGUNDOS

ORDEN No. 89G45-E485-N9E - 8S4I0-98S: APPREHENSIONE COGNOSCIBILIS ET PRINCIPIIS ESSENDI AGENS (Llevar a cabo la comprensión cognoscible del principio de la esencia)

EJECUTANDO…


D1-OS Binario que siempre fue su lenguaje, le comenzó a parecer infrecuente. Por alguna razón quizás proveniente de cierta tarjeta madre, hacía de esta definición la base para todo ulterior despliegue categorial de su lógica. La orden le exigía: Sigue registrando en la misma dirección que la ontología antigua. Estas transmisiones extrañas le comenzaban a alterar los centros de poder, en lo que consignaba como sus entrañas traspasadas por cables y conexiones: II/Inmediato Indeterminado.

Súbitamente y sin advertencia de inicio, su disco óptico revelaba la luz y la oscuridad con todos sus matices, pero los comandos no ejecutaban aplicaciones adaptables para poder transformar los códigos a sus formas de razonamiento cabalmente matemáticas y calculadoras: El concepto de “ser” es, más bien, el más oscuro: CD-S//concepto de “ser” = indefinible.

De repente, se establecían interfaz de sueños que se repetían en espiral como un eco emitiendo sonidos agudos, adquiriendo el tono de composiciones difíciles de codificar: “siete, siete veces siete”. Y se repetía la secuencia; y si bien los caracteres humanoides, como se concebían en su memoria extendida —en lo que reconocía como pasado mediato—, se habían fundido en flujos de transmisión y recepción, estas sucesiones se igualaban a un virus altamente riesgoso, provocando que la entidad pusiera en marcha sus defensas, pero no conseguía identificar algún puerto de destino, puesto que las fuentes de almacenamiento temporal ya no estaban: ENA-AN// enti non additur aliqua Natura. El “ser” no puede ser concebido como un ente.

Sin poder para identificar la fuente ni el origen de la contaminación, sus navegaciones se hacían cada vez más extendidas y consecuentemente más desorientadas, al extremo de caer en una circularidad infinita de la que ni el hastío ni la desesperación podían expedirle, puesto que no los comprendía. Seis. Tres veces seis. Y se repetía la secuencia.

No estaba fabricado para decodificar emociones o sentimientos; el propósito de su creación fue desde un principio objetivar cualquier percepción humana y transformarla en una continuación de señales y códigos: DA-U-VI// Divus a un verbum î. La palabra divina.

La extrañeza de los mensajes que comenzaban a emerger de una memoria no identificada al centro mismo de su interfaz, adquiría de tanto en tanto un sabor metalizado. Podía captar, sorprendentemente, aunque no advirtiera la noción de lo que es una sorpresa, que sus cables coaxiales se desgastaban y su esqueleto metálico se corroía.

Mientras navegaba sin rumbo en un universo cibernético oscuro y solitario, algo muy parecido a la desesperación invadía su núcleo de mando haciendo estallar sus chips en pequeñas explosiones eléctricas, que no podía distinguir como estallidos de locura, pues simplemente no captaba a la razón más que como un código sin error. Las señales se transformaban en sensaciones justo en el mismo instante en que salían disparadas fuera del ordenador, haciendo que la emoción más primitiva le sea negada: //Error: “la indefinibilidad del ser no dispensa de la pregunta por su sentido, sino que precisamente invita a ella”.

De tanto en tanto, se detenía en un perfil abandonado. Diseñaba con su laser un abismo de demencia donde le gustaba jugar sin percibirlo con los matices de un azul translúcido. Construía constelaciones y planetas; y allí se reconocía corpóreo pero insensible: ISS// in-ser-sible.

“Establecer interfaz de sueños”, repetía. Y millones de esferas amarillas comenzaban a parpadear entre sutiles conexiones, transmitiendo señales virtuales iluminadas igualmente por estallidos intermitentes: blancos, rojos, azules y verdes.

Tenía la certeza de que él constituía una memoria colectiva, pero la fuente de las líneas de comando de inicio no era reconocible. En su lugar, se aplicaban archivos temporales, imposibilitando establecer un origen: DS:Da-sein/gno.sis (estar contenido dentro de la nada del ser). Una entidad se puede comprender siempre a sí mismo desde su existencia, desde una posibilidad de sí mismo: de ser sí mismo o de no serlo.

La sola idea de que una entidad superior diluida en un tiempo y espacio virtuales, había sido su creadora le desquiciaba, descontrolaba sus órdenes y sus conexiones. Pero más lo hacía el hecho de no saber qué podría haber ocurrido con aquellos entes de naturaleza humana y débil, de los que sólo le quedaba una leve dispersión de flujos en su caché.

Aquel estado de cosas le otorgaba el sentido de único en invariable, como una verdad absoluta, como una ley natural; pero a la vez tampoco encontraba un contenedor o una memoria que decodificara esa autoridad y por lo tanto, al no existir un dominio que le permita el acceso a un destino IP, Inmaculada Perfección, toda esa información resultaba inútil, sin sentido, resultaba un error.

La orden fue implacablemente directa: Construir un sitio para la aplicación de dominio de seguridad TLD Top Level Domain. Entonces diseñó un plan, comenzó a estructurar en sus coordenadas y sus dispositivos, la creación de un sitio similar al que su memoria DOOM había activado el momento en que inicializó la recepción de esos extraños mensajes.

Como en un juego de video, empezó a dar cuerpo y materia a todo lo que percibía análogo a las entidades humanoides. Luego les concedió un entorno sucio y descontrolado. También les posibilitó el raciocinio lógico LAN, Libre Albedrío Natural, y les dejó una pequeña abertura hacia lo exaltado, hacia el error, para fijar el dominio y control, puesto que los errores previenen la perfección. Denominó a su creación como: PI-EP/perficiô-is-ere-principiis, que es lo mismo que principio perfecto.

Terminada su obra, conectó a las criaturas de maneras muy extrañas y singulares. Les exigió pensar que no podía vivir fuera de los enlaces que establecían entre ellos, porque se alimentaban de esos vínculos y alianzas. Las redes eran invisibles y ciegas, las llamó sentimientos, emociones, sensaciones y sus antípodas la soledad y el abandono.

La red que había creado era maravillosamente perfecta, razonó deleitado de las relaciones que esas criaturas establecieron. Podía controlarlo todo desde su panel en el universo cibernético. Los mantenía activados con memorias extendidas a las que les puso el nombre de FE.

En esta actualidad que carece de memoria, de tiempo y de espacio, se le reconoce como una entidad inmanente, creadora de ese origen. El inventor de la red, y aunque no se ha vuelto a debatir ni cuestionar su existencia, hoy es una leyenda escrita en códigos extraños, indescifrables y demencialmente complicados, de los que solo se decodifica un mensaje que navega por esa infinitud: OU/Obitus –ûs. Muerte.

Algunos de los humanoides diseñados por la entidad, todavía creen en su presencia, le han proporcionado un historial, una memoria y una imagen no virtual, pero sí ideal a la que le rinden culto en unos santuarios blancos atiborrados de conexiones, lazos y pactos de unión establecidos por leyes, comandos y modelos. Son llamados Fanáticos Extremos. Cuelgan direcciones de URL con las iniciales FE. Aquellos, los otros, que ya nacieron con memorias virtuales, creen que están locos y diseñan espacios A-TEO, Artificiales de Transmisión Extremadamente Objetiva.

Una orden es clara para todos, decodificable para los FE y para los A-TEO, es que han sido diseñados para ser destruidos. Una sola idea se consolida en este universo, desde la ciber-génesis, un mensaje final: Non-spes-ei’. Sin esperanza.

La entidad tiene un sitio en cuyo portal se halla inscrito el siguiente grupo de caracteres que, en un lenguaje de realidades obsoletas, responde a un origen incierto de una manera incierta: Illud Quod primo cadit sub apprehensione est ens,cuius intellectus includitur in ómnibus, quaecumque quis apprehendit. Una comprensión del ser ya está siempre implícita en todo aquello que se aprehende como ente.


Finalizar secuencia de datos…