martes, 10 de agosto de 2010

Onírico

(Paola Rodríguez Angulo)


Postrado en la cama empiezo a sentir la mecánica infinita de las sensaciones. La desesperanza ya no es, ni será, mi única compañía. Hace tiempo que perdí el habla, hace tiempo que mi cuerpo, inútil y sin movimiento, se ha vuelto la prisión de mi mente macabramente activa.

Los recuerdos me atormentan en forma de visiones, las imágenes del principio son asimiladas, descifradas, decodificadas, confrontadas, distorsionadas, cuestionadas, valoradas, anexadas, desechadas y desmembradas; todo me lleva a aquella época, esta noche calurosa, los relámpagos que responden a los truenos, vaticinio de la lluvia.

El brillo de los astros que puedo ver a través de esta sucia ventana (mi único contacto con el mundo exterior desde hace mucho) se confunden con el lejano brillo de las esquirlas que una vez volaron por sobre mi cabeza y el sonido de los truenos como bombas que destruyen mi inútil carne de cañón.

Sangre y dolor en el campo de batalla, la oscuridad se despliega por las faldas de los cerros y en las caras de mis compañeros, agazapados como roedores en las grietas de la tierra.

Incapaces de sentir compasión pues todo nos fue arrebatado, ¿Quién podría entenderlo sin estar ahí? Omitimos de nuestros actos la piedad, buscando consuelo a nuestra existencia devastando a nuestros devastadores.

Descubrimos la capacidad para asimilar la muerte y la serenidad ante la locura del hambre y del calor.

Continuo en esa guerra 55 largos años después, siempre supe que moriría ahí y ahora veo cómo mi vida se disuelve en ese paisaje, entre el vértigo del miedo y la resignación.

Ya no es necesario decir más, sacaré las monedas que cubren mis ojos, pagaré a Caronte por este último viaje y remaré en silencio.

viernes, 30 de julio de 2010

Transeúnte

Extracto de "Orbe Ófrico"

(G. Munckel Alfaro)


Debe haber algo en la lluvia

que adorna las calles

salpicándolo todo

con reflejos de farol,

algo en el rebotar incontable

y en la proximidad al horizonte húmedo,

algo en la gota sucia

que cae desde una altura gastada;


Pero esta noche es para ser caminada

larga y pesadamente

con los hombros caídos

y la mirada absorta en los suelos,

esta noche es para arrastrar el paso

sin dejar huella

y guardar la sonrisa

en un bolsillo ajeno;


Esta noche es para imponerse

algún malestar

y contar tristezas en cada gota;


Hay algo distinto en esta noche,

debe haber algo en la lluvia...

martes, 27 de julio de 2010

Haikus

(Marcelo Terceros)


Noche, tristeza

Vacío interno

Juego de soledad.


*


Lágrima, caricia

Perlas saladas

Lenguaje del alma.


*


Mar profundo

Inmensidad y quietud

Azul cielo.


*


Flor de jazmín

Belleza y fragilidad

Vida efímera.

Haikus

(G. Munckel Alfaro)


Expiación

Brilla prístino.

Llora, cae el cielo.

Limpia el viento.



Tormenta

Canta el cielo

y brilla su melodía,

se calla. Llueve.



Haiku Maldito

En la ciudad gris

la gente es paisaje

que pasa leve.

Haikus

(Norah Crespo)


Luz tenue

Alumbra

Yo escribo.


*


Escucha cantar un pájaro

El sol saluda

Abre los ojos.


*


Es su voz

Cerca de ti

Pero no está.

Haikus

(Sarahi Cardona)


Luz del agua

Reflejando lo eterno

Mares de olvido.


*


Guirnalda alada

Escucha a los desvalidos

Aurora de la mañana.


*


Tú y la noche

Despertar y saberte

El mundo y tú.


*


Ataúd sellado

Deja pasar plegarias

No digas adiós.


*


Vuela tranquilo

El viento de tus alas

Mi vida guarda.

Haikus

(Sara Améstegui Lavayén)


Refugio

Sagrada noche

Ocultas con tu manto

A la crueldad.



Vino

Lágrimas escarlata

Caen del corazón

Bañado en vino.



Pausa

Como un árbol

Me detengo

En silencio, contemplo.



Culpa

El dedo acusador

Apunta al espejo

Me callo.